Yo confieso ante este tribunal
De almas moribundas
Que ningún suspiro morirá
Sin ser enterrado en algún rincón
De un pensamiento.
Yo confieso que la belleza
En la decadencia me excita
Y también confieso que no
Puedo ser más culpable.
Yo confieso que he sido rastrero
Que me he dado asco delante del espejo
Que he muerto
Y que también he tenido ganas de llorar.
Confieso que no he sido de piedra
Que me he puesto cachondo
Fantaseando una huida del mundo.
Yo confieso que me comí
La última ración de razón
Y que mis palabras dejan mucho que desear.
Yo confieso que he bebido
Y que fumo demasiado
Como tú me solías decir.
Yo confieso que he querido
Y he olvidado.
Y sé que no está aquí mi abogado de oficio
Decidió abandonar el caso
Al conocer los cargos.
Y la humanidad se ríe de mí
O quizá sea mi mente paranoica.
Una simple cucaracha no tiene el poder suficiente
De captar la atención de tanta gente.
Ni siquiera de una sola.
Y confieso también que
Mi sonrisa alguna vez fue fingida
Algo parecido a lo que tú hacías
Con los orgasmos.
Señores del jurado
No hay ninguna duda
Ni nadie a quien preguntar
En esta ocasión
No habrá discurso glorioso
Que haga ponerse al morboso público
En pie.
No, eso solo ocurre en las películas.
Permítanme…
Yo confieso que…
Ya da igual.

1 comentario:
Publicar un comentario