jueves, 25 de noviembre de 2010

El muerto de hambre.

Ella se cruza de piernas

Y enciende un cigarro

Observando

Si a su alrededor

Se amontonan

Las miradas

Lascivas

De las almas podridas

Que intentan

Adivinar


Si lleva bragas o no.

El romántico

Niñato

Sacará su cuaderno

Y escribirá

Alguna poesía

Sobre la estela

Brillante

Del misterio de las medias

De rejilla

En la más

Abrumadora oscuridad.


El capullo

Bajo de autoestima

Sacará su libreta

Y pondrá

Esas medias en un altar

Inalcanzable

De virgen

Inmaculada

Y amor imposible


El canalla

Se acercará

Y no hará poesía

Simplemente

Enseñará

Su limpia dentadura

Y hablará

Sobre sus aventuras

De viejo

Bucanero retirado


La dama

Que fuma con boquilla

Apartará la mirada

Y beberá otro trago

De ese cocktail

Cosmopolita

Que degusta

Su labio partido.


La sed

Se enfrentará

Al muerto de hambre


El músico

Romperá a llorar

Al no encontrar

Esa melodía

Que abra sus piernas


Y el viejo verde

Fantaseará

Aún sabiendo

Que su polla

No se pondrá dura

Ni con una tabla

Llena de clavos.


El tiempo

No sé lo que hará


Y yo

Beberé otro trago

Me levantaré

Y al llegar a casa

Vomitaré en el pasillo

Después

Me sacaré la polla

Y sobre un lienzo

En blanco

Dejaré caer mi semen

Y gritaré

(Sintiéndome un ser inmortal)

Que me siento orgulloso

De ser el único

Capaz de plasmar

El amor

Por esas medias.