martes, 7 de abril de 2009

ESCUCHEMOS EN SILENCIO...

Puedes venir a casa, hace mucho tiempo que no pasas por aquí, podemos charlar un rato, tomar un café, ver ese programa que tanto te gusta o sacar los fantasmas del pasado inmortalizados en viejas fotos. Pero si te parece demasiado aburrido, simplemente podemos quedarnos callados, mirar el reloj durante cuarenta minutos y dejar que el silencio lo diga todo. Si te pones melancólica podemos cruzar nuestras miradas de vez en cuando, cada cinco minutos, tú sonreirás levemente y yo imaginaré que te hago el amor. Encenderemos un cigarro para brindar con humo por los recuerdos, pero sin decir nada. Para no romper la magia del momento. Pero entonces, como siempre se hará demasiado tarde, tú te levantarás en silencio, cogerás el bolso y el abrigo, te acercarás a mí y con una caricia en la mano te despedirás. Yo me quedaré sentado unos veinte minutos mas, por si acaso al silencio le da por hablarme…