Aquella mañana fue distinto. Llevaba años pidiendo el mismo deseo durante todas las noches. Deseaba con todas mis fuerzas que todo muriera, menos ella y yo. Deseaba ser los únicos supervivientes de una catástrofe nuclear o que el mundo explotara y nos transportara a una dimensión paralela para nosotros dos. Daría todo por estar ahora mismo en su cama, pensaba cada mañana en el autobús. Deseaba besarla y recordar cada uno de los momentos. Sentirme libre, seguro de mi mismo. Esa inyección de adrenalina en vena que necesitaba para comerme el mundo. Pero aquella mañana…me desperté, ella todavía dormía, la besé con cuidado para no despertarla y me asomé por el balcón. La ciudad parecía muerta, el cielo gris parecía interminable y no había señal de vida en la calle. Miré el reloj, por si todavía no era la hora de salir de casa, o si me había levantado y era sábado. Pero no, era viernes 8 de enero. Salí a la calle y no pasaba el autobús, asíque me dirigí a un centro comercial que había cerca de casa. Entré, pero estaba vacío. Todas las tiendas cerradas, incluso la cafetería estaba cerrada. Volví a casa…viernes, 8 de enero de 2010
QUE EL PUTO MUNDO...PARTE 1
Aquella mañana fue distinto. Llevaba años pidiendo el mismo deseo durante todas las noches. Deseaba con todas mis fuerzas que todo muriera, menos ella y yo. Deseaba ser los únicos supervivientes de una catástrofe nuclear o que el mundo explotara y nos transportara a una dimensión paralela para nosotros dos. Daría todo por estar ahora mismo en su cama, pensaba cada mañana en el autobús. Deseaba besarla y recordar cada uno de los momentos. Sentirme libre, seguro de mi mismo. Esa inyección de adrenalina en vena que necesitaba para comerme el mundo. Pero aquella mañana…me desperté, ella todavía dormía, la besé con cuidado para no despertarla y me asomé por el balcón. La ciudad parecía muerta, el cielo gris parecía interminable y no había señal de vida en la calle. Miré el reloj, por si todavía no era la hora de salir de casa, o si me había levantado y era sábado. Pero no, era viernes 8 de enero. Salí a la calle y no pasaba el autobús, asíque me dirigí a un centro comercial que había cerca de casa. Entré, pero estaba vacío. Todas las tiendas cerradas, incluso la cafetería estaba cerrada. Volví a casa…
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Y.. Qué pasó entonces?????
Felicidades!
Algún día nos despertaremos juntos y no habrá mundo al que rendir cuentas.. Ya queda poco.. (:
Publicar un comentario