viernes, 9 de octubre de 2009

Reconozco que...

Reconozco que yo no era un tipo muy guapo. Tampoco daba seguridad, ni esa tranquilidad de ir con alguien que puede salvarte la vida. Yo más bien era de los que corrían detrás de la vida. También reconozco que mis palabras muchas veces no son las mejores del mundo. Que mi irritante tono de voz puede sonar poco romántico. Y que mi voz seria resulta demasiado graciosa. Y si, también reconozco que aquel lugar no era Manhattan. Nosotros no estábamos sentados en ese banco. Pero estábamos sentados. Sentados frente a esos apartamentos sacados de algún pueblo con mar. Cenando…Y claro, no me queda otra que…reconocer que aquellas hamburguesas no eran las mejores del mundo, y que esa calle no se llamaba melancolía. Pero era nuestra. En ese momento era nuestra. Solo iluminada por las farolas tímidas…que no son velas, pero son intimistas. Y… ¿A que lo adivináis…? Reconozco que no eran las mejores vistas del mundo. Pero estabas allí. Tú. Eso hizo que mis palabras fueran las mejores del mundo al hablar de ti. También hizo que esa cena fuera la mejor del mundo y que en esa calle se quedara un pedacito nuestro en forma de recuerdo. Nunca olvidaré ese mar en Madrid. Esa sombra…ni ese edificio que rompía con la “arquitectura postfranquista” de un barrio viejo de Madrid. Gracias por darle valor a todas esas cosas que tengo que reconocer.
¿Mi afición?
Besarte
Preguntarte
¿Me quieres?
Sonríes
Sin prisa
Esto solo es
El principio…
Te amo mi vida

1 comentario:

Remolinos de Tijeras dijo...

Te quiero y me encanta que esos bonitos momentos sean solo NUESTROS..
Te amo!