El otro día volví a ese lugar. Hace casi un año que no lo pisaba, y todo sigue igual, nada ha cambiado. Todo sigue en su sitio, los mismos muebles y los mismos papeles sobre la mesa. Recuerdo que las horas eran eternas, hacía demasiado calor y los ceniceros siempre estaban llenos. De vez en cuando se escuchaban comentarios generalizados sobre política y fútbol. Yo soñaba despierto clavando mi mirada sobre una pantalla de ordenador. Mientras, la radio escupía sus cuatro canciones absurdas. Me solía preguntar como sería mi vida un año después, y ahora aquí estoy. Sigo siendo el mismo concepto pero cambiado, he descubierto bastantes cosas, sigo siendo un niño, pero he aprendido a contestar. Me gusta comprobar que en ese lugar donde me dieron la peor noticia de mi vida, seguía habiendo algo de mí, creo que nunca se ha ido. Supongo que como todas las cosas que por alguna razón pasan por nuestra vida. Y ahora…¿Dónde estaré dentro de un año?
lunes, 22 de junio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
"Sigo siendo un niño, pero he aprendido a contestar."
Yeaaaaah!
Publicar un comentario